La compilación bajo Abu Bakr (que Allah esté complacido con él)
Después del fallecimiento del Profeta Muhammad (la paz sea con él) en el año 632 d.C., se emprendió un esfuerzo cuidadoso y sistemático para compilar y preservar el Corán. Esta iniciativa fue liderada por Abu Bakr (que Allah esté complacido con él), particularmente después de que muchos de los Compañeros que habían memorizado el Corán fueron martirizados en la Batalla de Yamamah. Preocupado por que porciones del Corán pudieran perderse con el fallecimiento de quienes lo memorizaban, consideró esencial recopilar la revelación en un único manuscrito preservado.
Zayd ibn Thabit (que Allah esté complacido con él), quien había servido como uno de los escribas principales del Profeta y había memorizado el Corán él mismo, fue designado para liderar este esfuerzo. Durante la vida del Profeta, Zayd había escrito las revelaciones a medida que se recibían. Bajo las instrucciones de Abu Bakr, recopiló cuidadosamente los versículos coránicos de materiales escritos y de quienes los habían memorizado, verificando cada porción con meticuloso cuidado.
Una vez completada la compilación, las hojas recopiladas quedaron en custodia de Abu Bakr. Tras su fallecimiento, fueron confiadas a Umar ibn al-Khattab (que Allah esté complacido con él). Después de la muerte de Umar, el manuscrito fue puesto al cuidado de su hija, Hafsah (que Allah esté complacido con ella), donde permaneció resguardado.








